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¡No sea ridiculo!
Se sabe bien que en su deseo de conquistar a las mujeres, los hombres se crean un cierto patrón que acostumbran usar invariablemente ante cualquier tipo de mujer (pues, la rutina...). Pero en el caso de las damas de compañía, las cosas son un poco diferentes. Ellas están acostumbradas a tratar cualquier relación como un empleo y muy pocas veces sucede que dejen a algún cliente a pasar más allá de las puertas de su alma. La multitud de relaciones que tienen por si mismas (incluso en un solo día), les crea un ascendente que por instinto desean guardar, porque qué puede ser más agradable que el que te hagan todos los días ofertas de las más tentadoras, y un rechazo de ellas no haga otra cosa que aumentar el número de éstas, la frecuencia y la amplitud.
Este tipo de enfoque, impuesto por la misma actitud muy bien conocida de los hombres, las hace un poco más duras, más incisivas y por supuesto más difícil de conquistar desde el punto de vista sentimental, porque después de un tiempo ya conocen muchos de los trucos masculinos o simplemente ya se han creado una relativa inmunidad respecto a éstos, para no hablar del hecho que no han elegido esta profesión para escuchar elogios pasados de moda de los hombres, cuentos cursi o halagos ridículos.
Probablemente le cuesta mucho imaginarse que una dama de compañía se ría a carcajadas o hasta sienta asco por los clientes que intentan proponerle casamientos, relaciones de larga duración o empleos en las empresas donde ellos trabajan o que les pertenecen. Aunque tengan buenas intenciones, los que hacen tales propuestas o se dejan llevar por sentimientos anormales en relaciones de este tipo, o probablemente no logran darse cuenta de la cantidad de dinero que ganan las damas de compañía y sobretodo lo mucho que disfrutan de la libertad que gobierna sus vidas.
Las mujeres en general saben exactamente lo que quieren, y si ya han ido alguna vez por este camino (de una vida más libre y con dinero bastante), es muy difícil que alguien las convenza que es "agradable" esperar quietecita a tu hombre en la casa
Por lo tanto, le sugerimos algunos consejos que siga cuando decida conocer a una dama de compañía… y para no caer en el ridículo o hasta hacer su presencia incomoda o vergonzoza:
1. - Cuando llame a una dama de compañía, no insista cada 5 minutos, pensando que al final deberá contestar. Debe entender que tiene todo el interés en contestar las llamadas que recibe, pero probablemente en aquellos momentos de verdad está ocupada…Su insistencia o su apuro la pueden determinar a bloquear su número de teléfono para asegurarse que no la vuelve a molestar.
2. - No empiece a negociar como en un mercado por el precio que le va a ofrecer a una dama de compañía. Si no le gusta una cierta tarifa, simplemente tiene la posibilidad de buscar otra variante. La negociación en sí, tiene la capacidad de encajarlo, sin querer, en lo que ellas llaman la "categoría NO".
3. - ¡No implique a las damas de compañía en pláticas demasiado eruditas relacionadas especialmente con su empleo! Primero porque hablará como una tele (por sí solo), y segundo porque la próxima vez tiene todas las posibilidades de ser rechazado por culpa del aburrimiento que le ha provocado. Es cierto, por su dinero, ¡pero los nervios son de ella!
4. - No presuma lo que no es. Las damas de compañía tienen un extraordinario sentido para "oler" el dinero o el bienestar de un cliente. En cuanto se den cuenta de que quiere engañarla, será usted tratado como tal.
5. - No le pida el matrimonio a las damas de compañía solo porque piensa que se han llevado excelente con ellas o simplemente porque le atrae físicamente. El matrimonio o cualquier compromiso de larga duración son exactamente lo que no desean estas mujeres y probablemente usted tampoco querrá si se pone a imaginar todos los detalles inherentes a tal situación.
6. - No consuma demasiado alcohol pensando que después será más ágil en la cama. Es solamente una ilusión y por supuesto provocará situaciones si no ridículas al menos hilares.
7. - Pague la tarifa establecida desde el principio. Esta es la regla de al menos 2000 años para acá y ¡seguramente no será precisamente usted el que la cambie!
8. - No amenace las damas de compañía con la fuerza. Detrás de TODAS las damas de compañía existe "alguien" cuya corpulencia supere su imaginación.
9. - Lavese bien, sobre todo las zonas intimas antes de verse con la dama de compañía. Los olores desagradables anularán muchos placeres que en otras situaciones las damas de compañía le hubiera cumplido sin ningún problema.
10. - No prometa cosas que nunca va cumplir. Se acordarán de usted y probablemente será eliminado de la lista de los clientes interesantes.
11. - No presuma de su aspecto o sus competencias de hombre macho. Las damas de compañía tienen al menos 2-5 clientes al día, de los cuales al menos uno es bastante presentable y "tiene con qué...". Si le parece que todavía hay algo que podría parecerle impresionante… estaría bien reconsiderar su posición. Generalmente las chicas se divierten muchísimo a cuestas de este tipo de hombres, porque, y con razón, se preguntan... "Ya si eres tan macho, ¿Por qué tienes que llamar a damas de compañía?"
12. - No envíe a las damas de compañía mensajes con promesas respecto a momentos de éxtasis o prestaciones sexuales excepcionales. Si por un solo segundo considera que están interesadas por este aspecto, se equivoca profundamente. Se da cuenta que ridiculo sería que una chica le escriba, presumiendo de qué forma más fácil y excéntrica puede gastarse ella su dinero?
13. - No espere obtener alguna gratuidad si les promete a las damas de compañía que les hará sexo oral. De todas formas, el 90% de sus clientes, durante el acta sexual usan la lengua... y no precisamente para darles besos en la boca. ¡Les cuesta creerlo, pero exactamente así son las cosas en realidad!
14. - No insista en verse con las damas de compañía para tomar un café o un "refresco". Dejará la impresión o de que no ha terminado de entender a qué sirven estas chicas, o de que se empeña en pensar que es usted un "mago" y espera hacerlo gratis… ¡lo que con certeza no sucederá!
15. - No se deje engañar por las palabras bonitas o las declaraciones amorosas de las damas de compañía. De ninguna manera esto no quiere decir que se han enamorado de usted, sino que solamente juegan el papel por el que le ha pagado.
